¿Un PIF solo para el desplazamiento al centro de formación? Sí: el tiempo estrictamente necesario para acudir a la formación se concede y se comunica como PIF, y ya ha pasado inspección
Varias asociadas comunican como PIF el tiempo que el trabajador necesita para desplazarse al centro de formación, aunque el horario del curso no coincida con el de trabajo, y las inspecciones no han puesto pegas. La comida, no.
Sí puede haber un Permiso Individual de Formación cuyo único contenido sea el tiempo de desplazamiento entre el centro de trabajo y el de formación. El planteamiento que dejaron las asociadas en el taller del 4 de septiembre es sencillo: la empresa concede al trabajador el tiempo que necesita para llegar al centro de formación y, como es estrictamente necesario para acudir al curso, lo comunica como PIF, aunque el horario de la formación no coincida con el de trabajo. Varias gestorías lo hacen así, con aval sindical, y las que han pasado inspección no han tenido problemas. El criterio de partida del soporte de Autoforma era el contrario, y el debate lo cambió. La comida, en cambio, sigue fuera del permiso.
La cuestión cerró el bloque técnico del taller como quinta consulta de la semana y fue la más debatida. Patricia Fernández, del soporte, dio la respuesta de partida; José Antonio Márquez, que condujo la sesión, la razonó; y dos socias aportaron los casos reales que la cambiaron. El resto de la sesión se recoge en la crónica y el podcast completo del taller del 4 de septiembre.
El tema arranca en el minuto 29:58 del taller; el reproductor queda acotado al tramo (29:58–38:02).
El criterio de partida del soporte: sin ausencia por la formación, no hay PIF
La pregunta era literal: ¿puede haber un PIF para bonificar exclusivamente el tiempo de comida o de desplazamiento entre el centro de trabajo y el de formación? La respuesta del soporte: «nosotros contemplamos que no». La razón es mecánica y se ve en el propio aplicativo: al comunicar el PIF se comunican el horario de trabajo y el horario de formación, «y se va a ver que en ningún momento cruzan los horarios de uno y otro». Si no existe «la esencia del PIF, que es la ausencia para asistir a formación», los complementos —«los flequillos», en palabras de Patricia Fernández: el desplazamiento, la dieta— pierden su sentido.
El ponente lo formuló como definición: el permiso individual de formación «no es otra cosa sino la ausencia del trabajador de su puesto de trabajo para asistir a una formación» que cumpla los requisitos de la normativa —presencial, acreditada, título propio, «todas estas cosas que ya sabemos»—. El tiempo de desplazamiento y el de comida «son consecuencias de asistir a la formación», no su núcleo. Los límites del permiso se desarrollan en cuando un PIF no es un PIF.
El caso que cambió el criterio: salir media hora antes para llegar a la formación
Una socia planteó desde el chat, y después de viva voz, la situación que cambia el análisis. Un trabajador termina su jornada a las seis de la tarde y a las seis en punto empieza una formación reglada; para llegar, pide salir a las cinco y media. «Si el trabajador pide permiso para el desplazamiento, ¿la empresa tiene la obligación de incluirlo como PIF?». En su empresa han tenido varios casos, «y encima están los sindicatos detrás reafirmando esta situación»: son los propios representantes quienes animan a los trabajadores a solicitarlo y los primeros que lo aprueban.
Es exactamente un PIF solo de desplazamiento: el horario de la formación no se cruza con el de trabajo, y lo único que cubre el permiso es esa media hora que la empresa concede porque es estrictamente necesaria para acudir a una formación que cumple los requisitos. La socia explicó cómo lo documentan: incluyen en el anexo un mapa con el trayecto y el tiempo de desplazamiento. Estos PIF están comunicados y aceptados, son de este año y todavía no han sido inspeccionados. El ponente fue cambiando de posición en directo: «me estás convenciendo», «creo que tiene todo el sentido del mundo», «el razonamiento que has dado es totalmente válido».
Importante: el enfoque que se impuso en el taller es este: el tiempo que el trabajador necesita para desplazarse al centro de formación lo concede la empresa y, al ser estrictamente necesario para acudir a la formación, se comunica como PIF, aunque el horario del curso no coincida con el de trabajo. Lo que sigue exigiendo es prueba: el trayecto acreditado en el anexo y el registro de jornada que respalde la salida. La comida no entra: la propia socia no la incluye nunca, y el desplazamiento lo comunica «solamente si es en horario laboral».
Lo que mira el inspector: el registro de entradas y salidas
La conversación bajó al terreno de la prueba. Según la socia, el 90 % de sus PIF son inspeccionados, y en todas las inspecciones piden el registro de firmas de la formación y un certificado o parte de firmas del centro, sellado. Pero el documento decisivo, coincidieron ambos, es otro: «el inspector lo que te pide es el registro de entradas y salidas de la empresa del trabajador, y ahí es donde se ve cuándo ha salido, y se ve que ha salido media hora antes para ese desplazamiento». Es decir, el registro de jornada es el que acredita la ausencia y su duración, y por eso debe cuadrar al minuto con lo comunicado. Sobre cómo acreditar el coste ante un requerimiento, la guía del requerimiento de documentación de un PIF.
El remate lo puso otra socia por escrito: en su gestoría han tenido «ese mismo caso», han tenido inspección «y no hemos tenido problemas. El tiempo de desplazamiento se ha contemplado como tiempo de PIF». El ponente lo celebró como muestra de «la riqueza de estos talleres» y dejó la cautela de siempre: «ya veremos, porque ya sabes que luego depende de cada institución». Un precedente favorable no es un criterio administrativo general, pero ya son varias las asociadas que lo comunican así y ninguna ha tenido problemas.
Deberes para el próximo taller: registro de jornada y cofinanciación privada
Antes de ese debate, el tramo había dejado dos encargos. Dos de las cinco consultas de la semana eran de PIF, y el ponente propuso dedicar el taller siguiente, con Encarni González como experta laboral del soporte, al registro de jornada laboral, «porque cada vez se está exigiendo más» tanto en los permisos como en la cofinanciación privada, donde el horario de trabajo debe coincidir con el de la formación para justificar los costes salariales. Ambos frentes tienen ya artículo en Expeforma: qué está en vigor y qué llega en el registro de jornada digital y cuándo justificar costes salariales en la cofinanciación privada.
En claro: sí cabe un PIF solo para el desplazamiento: la empresa concede el tiempo que el trabajador necesita para llegar al centro de formación y, por ser estrictamente necesario para acudir al curso, lo comunica como PIF, aunque el horario de la formación no coincida con el de trabajo. Varias asociadas lo hacen, con el trayecto acreditado en el anexo y el registro de entradas y salidas como prueba, y las inspecciones no han puesto pegas. La comida, fuera; el criterio final, como siempre, depende de cada dirección provincial.
El tramo es un buen ejemplo de cómo funcionan estos talleres: un criterio de partida, varios casos reales que lo desmontan y las inspecciones que los respaldan. La regla que queda: el desplazamiento al centro de formación que la empresa concede por ser necesario para acudir al curso se comunica como PIF, y el registro de jornada es lo que lo demuestra; la comida, no. Para los permisos en horario nocturno, que plantean un problema parecido de encaje horario, la compensación de horas de PIF en horario nocturno.
Este artículo recoge una de las cuestiones tratadas en el taller de asociados de Autoforma del 4 de septiembre de 2026. Los casos citados son experiencias de asociadas expuestas en el taller y no constituyen criterio administrativo. El criterio expuesto no sustituye al asesoramiento sobre un expediente concreto.