Un curso presencial con alguna sesión en aula virtual: se puede comunicar, pero va por observaciones y con antelación
No hay normativa que impida que un curso de base presencial incluya alguna hora en aula virtual, pero el control lo pone el gestor: cuando una jornada pase a conexión, hay que comunicarlo por observaciones indicando el día, el horario y la URL. El aplicativo no distingue sesión a sesión, y la comunicación debe hacerse con antelación, nunca cinco minutos antes.
Un curso de base presencial puede incluir alguna hora en aula virtual y comunicarse así a FUNDAE: no hay normativa que lo impida. La vía para hacerlo es el apartado de observaciones, indicando el día, el horario y la URL en la que se impartirá esa hora. Las dos condiciones prácticas son trabajar con un centro que facilite ese dato antes de la realización y comunicarlo con antelación suficiente.
La cuestión ocupó el quinto punto del guion del taller del viernes 18 de septiembre de 2026, conducido por José Antonio Márquez, secretario general de Autoforma, y llegó de una asociada que no sabía de antemano qué sesiones de su curso serían presenciales y cuáles virtuales. El resto de los asuntos tratados esa mañana está en la crónica de la actualidad del taller.
El tema arranca en el minuto 16:15 del taller; el reproductor queda acotado al tramo (16:15–17:47).
No hay normativa que impida impartir horas de aula virtual en un curso presencial
La respuesta del equipo de Autoforma fue afirmativa, aunque acompañada de una advertencia inmediata. «En principio no hay normativa que lo impida, pero siempre tenemos que tener el control», señaló José Antonio Márquez. El supuesto es el de un curso cuya base es presencial y en el que, por la razón que sea, alguna de las horas acaba impartiéndose en conexión.
Ese control no es una formalidad. Significa saber, jornada a jornada, si la formación se imparte en el aula física o en conexión, y dejar constancia de ello antes de que la sesión se produzca, porque es esa comunicación, y no la modalidad declarada al dar de alta el grupo, la que explica después qué ocurrió ese día.
En claro: un curso de base presencial puede incluir horas en aula virtual; lo que no puede faltar es la observación con el día, el horario y la URL de esa sesión, puesta antes de su impartición.
La observación debe decir el día, el horario y la URL de la hora virtual
La fórmula que describió el equipo de Autoforma es directa: «Es tal día, en este horario se va a dar la hora virtual en esta URL». Tres datos, ni uno menos: la fecha concreta de la jornada afectada, la franja horaria en la que se imparte en conexión y la dirección desde la que se accede al aula virtual. Es el mismo apartado en el que el gestor deja por escrito lo que se separa de lo previsto, una rutina emparentada con la de comunicar bien las incidencias del grupo.
A esa mecánica se le añade una condición que tiene menos que ver con el aplicativo y más con quién imparte: «Siempre tenemos que tener en cuenta que sea un centro que sea colaborativo, que nos vaya a facilitar esa información con antelación a la realización». Si el centro no avisa hasta que la jornada ya ha pasado, la observación llega tarde. De ahí el resumen del taller: «Y se podría hacer, pero siempre sabiendo con quién trabaja».
Importante: la comunicación tiene que ir por delante de la sesión. «No vale ponerlo 5 minutos antes porque a lo mejor tenemos al inspector allí y se da cuenta luego que has puesto que es virtual», advirtió el equipo de Autoforma.
El aplicativo no distingue sesión a sesión, y por eso observaciones es la vía
El motivo por el que todo pasa por observaciones es una limitación del propio aplicativo de FUNDAE. «Sí que es verdad que el aplicativo no te distingue cuando tú estás dando de alta las sesiones, que tú pongas esta sesión física, esta sesión virtual, esta física, esta virtual», explicó el equipo de Autoforma. Al dar de alta las sesiones no existe una casilla en la que marcar el carácter de cada una.
Esa limitación tiene, sin embargo, una contrapartida útil que se subrayó en el taller: «El apartado de observaciones es un apartado dinámico que permite durante el desarrollo del curso indicarlo». No hay que anticipar en el momento del alta un calendario que quizá todavía no está cerrado; se puede ir incorporando la información conforme se confirma, siempre antes de cada sesión. El tramo no entró en qué se conserva después para acreditar esa hora en conexión, materia tratada aparte en la acreditación de registros en aula virtual que exige el SEPE.
El criterio final combina las dos piezas: «Sí que habría que ponerlo con antelación y con sentido común». Con esas cautelas, «no habría problema en comunicarlo así».
Qué revisar antes de comunicar una sesión virtual en un curso presencial
Antes de dar por comunicada una hora virtual dentro de un curso presencial, el criterio del taller se traduce en estas comprobaciones:
- Que la observación identifique el día exacto de la jornada que se imparte en conexión.
- Que figure el horario de la sesión virtual, no solo la fecha.
- Que conste la URL desde la que se accede al aula virtual.
- Que el centro que imparte haya facilitado la información antes de la realización y no después.
- Que la observación esté registrada con margen suficiente, nunca minutos antes del inicio.
La conclusión práctica es que el formato mixto no está vetado, pero sí condicionado a la trazabilidad: lo que no figure en observaciones con día, horario y URL no existe para quien revisa el expediente después. Y el margen depende tanto del aplicativo como del centro con el que se trabaja, igual que ocurre cuando falta el registro de conexiones del aula virtual.
Este artículo recoge el criterio expuesto por el equipo de Autoforma en el taller del 18 de septiembre de 2026 y no sustituye al asesoramiento jurídico sobre un expediente concreto.