Tutores voluntarios que no cobran mientras la entidad sí factura el curso: por qué no conviene bonificarlo

Una asociación cobra por el curso, pero sus tutores son voluntarios y no facturan sus horas. El criterio expuesto en el taller de Autoforma del 18 de septiembre de 2026 es que, sin coste directo de impartición, no conviene bonificar esa formación, con el riesgo añadido de unas inspecciones que cada vez piden más la relación contractual del docente.

Un tutor que no cobra por la tutorización de un curso no genera coste directo de impartición y, sin ese coste, no hay nada que bonificar. Es el criterio que el equipo de Autoforma expuso ante el caso de una asociación cuyos tutores son voluntarios: la entidad sí cobra por el curso, pero quienes lo imparten no perciben retribución alguna. La recomendación fue no bonificar esa formación.

La consulta ocupó el noveno punto del guion del taller del viernes 18 de septiembre de 2026, dedicado a repasar la actualidad de la formación programada; el resto de asuntos tratados ese día está recogido en la crónica de la actualidad del taller.

El tema arranca en el minuto 23:14 del taller; el reproductor queda acotado al tramo (23:14–24:37).

El caso: la asociación cobra por el curso y el tutor no factura

El supuesto llegó planteado con todos sus elementos. Una asociación organiza formación con tutores que colaboran de forma voluntaria: no facturan sus horas ni cobran por ellas. La asociación, en cambio, sí percibe un importe por el curso. A eso se sumaba una segunda duda: si ciertas aportaciones que se hacen a las empresas de esos tutores podrían canalizarse por la vía de la formación bonificada.

La respuesta del equipo de Autoforma fue directa. «No soy partidario de que si la empresa, el centro de formación cobra, pero el tutor no le factura o no cobra, pues no sería conveniente», resumió José Antonio Márquez, secretario general de Autoforma, antes de apuntar el motivo de fondo: «en realidad no hay un coste directo». Lo que se bonifica es un coste soportado por la entidad, y si la partida de impartición no existe porque nadie la factura ni la percibe, falta la base sobre la que calcular la bonificación.

En claro: si el centro de formación cobra por el curso pero el tutor no factura ni percibe retribución por las horas impartidas, no hay coste directo de impartición y, con el criterio expuesto en el taller, no conviene bonificar esa acción.

Las inspecciones sobre docentes piden la relación contractual del tutor

El segundo argumento no es normativo, sino de riesgo real. «Cada vez es más frecuente que lleguen inspecciones relativas a los docentes, que te piden la relación contractual, si es autónomo, si es contrato laboral», se expuso desde el equipo de Autoforma. En ese escenario, un tutor voluntario deja el expediente sin la documentación básica: no hay factura que aportar, no hay nómina, no hay contrato mercantil ni laboral que acredite quién impartió y en qué condiciones. Sobre las claves contractuales que se están pidiendo en esos requerimientos, Expeforma publicó un análisis específico de los requerimientos del SEPE a tutores.

La consecuencia la resumió el propio taller: «es un riesgo bastante grande». Una entidad que bonifica horas de impartición no retribuidas se expone a que la inspección pida el vínculo con el docente y no encuentre nada detrás, con la partida imputada al grupo como única huella. Ese vínculo es justo lo que fija el modelo de contrato con el tutor-profesor.

Importante: la entidad que bonifica horas impartidas por un tutor voluntario no podrá aportar ni factura ni contrato cuando la inspección pida la relación contractual del docente. En palabras del taller, «es un riesgo bastante grande».

FUNDAE respondió que sin coste de impartición no puede haber bonificación

A ese criterio se sumó un precedente. El taller recordó una respuesta de FUNDAE sobre este mismo asunto, sin precisar el canal por el que llegó: «yo no sé si era de los expertos o que se la había dado por escrito a un asociado». El contenido, en cambio, sí quedó claro: FUNDAE respondió que «si no hay coste de impartición no puede haber bonificación», una línea que coincide con la posición defendida en el taller para el tutor que no cobra por la tutorización.

La traducción práctica se ve en la justificación: lo que se revisa son los justificantes de cada partida, y la de impartición está entre las primeras que se miran en un requerimiento de costes. Un curso bonificado con tutores que no cobran llega a ese trámite sin nada que aportar.

Qué revisar antes de bonificar un curso con tutores voluntarios

Conviene comprobar punto por punto los elementos que sostienen el coste, porque son los mismos que reclama un requerimiento documental de costes.

El caso de los tutores voluntarios ilustra bien dónde está la línea: la bonificación no depende de que la formación se haya impartido con calidad ni de que la entidad cobre por organizarla, sino de que exista un coste de impartición soportado y acreditable. Cuando ese coste no existe porque el docente colabora sin retribución, la acción puede impartirse igual, pero el criterio expuesto en el taller aconseja dejarla fuera de la bonificación.

Este artículo recoge el criterio expuesto por el equipo de Autoforma en el taller del 18 de septiembre de 2026 y no sustituye al asesoramiento jurídico sobre un expediente concreto.