La doble trampa del crédito formativo: el sumidero del 30 de junio y el saldo que se consume al revés
Columna de Miguel Ángel Lucas (Vítaly): la reserva de crédito que caduca si no se marca antes del 30 de junio y un aplicativo de FUNDAE que consume primero el saldo del año en curso. Con test para expertos.
Cada otoño, muchas pymes descubren que han perdido crédito de formación que creían a salvo. Dos reglas lo explican: la reserva que caduca si no se marca antes del 30 de junio y un aplicativo que consume primero el saldo del año en curso.
Una pyme del sector metalúrgico acaba de descubrir en una revisión de saldo que los 4.500 euros que guardó celosamente el año pasado han caducado. A pesar de haber invertido en formación durante este ejercicio, el aplicativo de FUNDAE ha descontado el gasto primero del saldo del año en curso, fulminando sus reservas por una regla de cómputo tan silenciosa como letal. Es el drama burocrático de cada otoño: de los más de 100 millones de euros de crédito de los que disponen las empresas gestionadas por Formalia Salud, estimamos que más de 60 millones acabarán retornando a las arcas del Estado por un sistema diseñado, en la práctica, para que el crédito se pierda.
Aprovechando que entramos en la recta final del año, las alertas saltan en los departamentos de Recursos Humanos. La Ley 30/2015 y el RD 694/2017 dictan que la formación programada se financia con la cuota de Formación Profesional que empresas y trabajadores abonan religiosamente a la Seguridad Social (un 0,7 % de la base de cotización). Lo lógico y jurídicamente intachable sería que ese dinero, de aportación finalista, estuviera a disposición de la empresa de forma ininterrumpida. Sin embargo, la Administración impone un afán restrictivo implacable: lo que aportas por defecto, no se acumula por defecto.
El sumidero del 30 de junio
Para las empresas de menos de 50 trabajadores, la norma permite reservar el crédito no consumido para los dos ejercicios siguientes. El problema es el campo de minas del procedimiento. Esta reserva exige marcar una casilla específica en la aplicación de FUNDAE, y el reloj se detiene de forma inamovible el 30 de junio.
¿Qué pasa si el gestor marca la reserva el 29 de junio? Que la empresa retiene su capital y el crédito no dispuesto pasará al año siguiente. ¿Y si entra a marcarlo el 1 de julio? El sistema te bloquea. Por un solo día de retraso, el derecho a reserva queda invalidado. El derecho económico nace de un impuesto ya recaudado, pero un mero formalismo informático te arrebata los fondos.
Pongamos los números sobre la mesa. Imaginemos una empresa de 35 empleados que genera una cuota de formación de 5.500 euros anuales (con una exigencia de cofinanciación privada del 10 % según el RD 694/2017). Llegamos a octubre y solo han invertido 1.000 euros. Quedan 4.500 euros en el aire. Si olvidaron marcar la casilla antes del 30 de junio, la carrera es letal: lo que no se gaste y finalice antes de acabar el año, se pierde. La guillotina cae definitivamente el 31 de enero, fecha límite legal para aplicar la bonificación en los seguros sociales (período de liquidación de diciembre). El 1 de febrero, el saldo no bonificado desaparece.
El saldo que se consume al revés
Pero, para más inri, existe una segunda trampa mortal para quienes sí hicieron los deberes. Supongamos que la empresa sí marcó la reserva a tiempo y esos 4.500 euros pasan al año siguiente, sumándose a los nuevos 5.500 euros generados (10.000 euros en total). Lo lógico sería pensar que, al consumir formación, el sistema aplicará la regla contable FIFO (First In, First Out) y gastará primero el crédito más antiguo a punto de caducar. Pues no. FUNDAE aplica el criterio inverso: el saldo que se gasta es siempre el del año en curso.
¿Qué significa esto en la práctica? Que si ese segundo año la empresa invierte 5.000 euros en formación, FUNDAE los resta de los 5.500 euros nuevos. Los 4.500 euros que traías de reserva se quedan intactos, envejeciendo, y si no logras consumir el crédito total acumulado (el del año en curso más las reservas de los dos ejercicios anteriores), ese remanente histórico terminará caducando y perdiéndose igual. Es un callejón sin salida diseñado para hacer caja a costa de las pymes.
Anticipación y rigor técnico
Frente a esta doble penalización estructural, la única salida para el gestor de formación es la anticipación y el rigor técnico. Salvar el saldo en riesgo exige ir un paso por delante de los plazos restrictivos de FUNDAE y canalizar los fondos hacia acciones preventivas que realmente aporten valor y soporten cualquier auditoría del SEPE. Hablamos de teleformación con trazabilidad absoluta y tutorización proactiva, o de jornadas prácticas inmersivas —apoyadas en simuladores de realidad virtual o impartidas en el propio entorno de trabajo— donde la notificación milimétrica del lugar y horario garantice superar sin sobresaltos una inspección en tiempo real. En definitiva, la prevención debe centrarse en capacitar a los equipos para salvar vidas, no en convertirse en una gincana burocrática para rescatar fondos.
Llegados a este punto, ¿crees dominar las reglas de este complejo tablero normativo? Demuestra tu nivel técnico en el siguiente cuestionario.
Test para expertos: evalúa tus conocimientos técnicos
1. Según el marco legal de la formación programada, ¿qué ocurre si una empresa de 25 trabajadores olvida marcar la casilla de reserva en FUNDAE y llegamos al 1 de julio del año en curso?
- El sistema le aplica una no conformidad preventiva (código FIR8A) pero permite la reserva manual mediante declaración responsable.
- Pierde el derecho a acumular el crédito para el ejercicio siguiente y se verá obligada a consumir su saldo antes de finalizar el año en curso, o lo perderá definitivamente.
- El crédito no consumido pasará automáticamente a su fondo de permisos individuales de formación (PIF) sin fecha de caducidad.
- La empresa podrá reservar el crédito hasta el 31 de octubre pagando una tasa penalizadora.
2. En relación con la acumulación de crédito, si una empresa dispone de saldo reservado del año anterior y saldo generado en el año en curso, ¿qué criterio de consumo aplica FUNDAE al bonificar una acción formativa?
- Aplica el criterio FIFO, consumiendo primero el crédito reservado más antiguo para evitar su caducidad.
- Consume un 50 % del crédito del año en curso y un 50 % del crédito reservado.
- Consume primero el crédito generado en el año en curso; por tanto, si no se consume el importe total acumulado (año en curso más reservas), los saldos más antiguos terminarán caducando.
- El gestor puede elegir manualmente en el aplicativo de FUNDAE qué bolsa de crédito desea consumir primero.
3. Teniendo en cuenta la operativa de bonificaciones, ¿qué relevancia técnica tiene la fecha límite del 31 de enero en el ciclo de la formación bonificada?
- Es el plazo máximo para impartir las clases de teleformación o aula virtual del ejercicio anterior.
- Es la fecha en la que FUNDAE emite las actas de liquidación y los códigos de incidencia de las inspecciones.
- Es el límite para comunicar el inicio de las formaciones de la anualidad precedente.
- Es el mes en el que se presentan los seguros sociales de diciembre (período de liquidación de diciembre), la última oportunidad legal para aplicar los descuentos de la formación realizada en el año anterior.
Respuestas correctas: 1-b, 2-c, 3-d.
Sobre esta misma regla de consumo del crédito, Expeforma publicó la línea editorial «Una regla que nadie firmó: así deja FUNDAE caducar el crédito de las pymes».
Miguel Ángel Lucas Romero es Director Nacional de Formación en Vítaly. Especialista en organizar y gestionar formación, defiende una formación útil, práctica y medible, con centros fijos y móviles para la formación práctica en PRL y proyectos de simulación y realidad virtual aplicada a la prevención. Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad de su autor.