Cómo se calcula el crédito de formación bonificada: El sistema solidario entre empresas
Descubre cómo se calcula el crédito de formación bonificada a partir de la cuota de formación profesional. Te explicamos la tabla de porcentajes vigente y por qué se trata de un sistema solidario en el que las grandes empresas ceden parte de su cuota para garantizar los 420 € a las pequeñas y microempresas.
En el día a día de la gestión de la formación bonificada, una de las consultas más frecuentes a las que nos enfrentamos los profesionales del sector es: ¿de dónde sale exactamente la cuantía de la que dispone mi empresa para formar a sus trabajadores?
A menudo, se tiene la falsa creencia de que el saldo asignado en el aplicativo de Fundae es una cantidad estándar o una subvención desconectada de la realidad de la empresa. Sin embargo, la normativa vigente establece un origen muy claro y matemático: el crédito de formación es el resultado directo de aplicar un porcentaje sobre la cuota de formación profesional que la empresa ha ingresado a la Seguridad Social durante el año anterior. Es decir, se calcula en base a lo que la empresa y sus trabajadores ya han aportado mes a mes en sus correspondientes seguros sociales.
Pero, ¿se devuelve a cada empresa exactamente el 100 % de lo que ha aportado? La respuesta es no. Y es precisamente en este matiz donde entra en juego la verdadera naturaleza de la formación programada en nuestro país.
El marco de la formación bonificada: Un ecosistema solidario
En las formaciones y consultorías que impartimos desde Autoforma, siempre insistimos en un concepto clave para entender este modelo en toda su dimensión: el marco de los créditos de formación es un sistema solidario de empresas.
Para comprender esta afirmación, debemos analizar la realidad del tejido empresarial. La gran mayoría de las pequeñas y microempresas disponen de un crédito mínimo anual garantizado por ley, que actualmente está fijado en 420 €. No obstante, si revisamos los seguros sociales del año anterior de una microempresa (por ejemplo, con 1 o 2 trabajadores), comprobaremos que la suma de lo que han ingresado en concepto de cuota de formación profesional es una cantidad muy inferior a esos 420 €.
Entonces, ¿de dónde sale el dinero para cubrir esa diferencia y garantizar que las pequeñas empresas dispongan de ese saldo para formar a su plantilla? La respuesta radica en la solidaridad del propio sistema: las grandes empresas ceden parte de su cuota de formación profesional a las pequeñas empresas.
A las empresas de mayor tamaño se les aplica un porcentaje reductor sobre su cuota ingresada. La parte de la cotización que estas grandes corporaciones pagan pero no recuperan en forma de crédito es la que nutre el fondo común. Este trasvase de fondos es lo que permite que las microempresas alcancen ese mínimo de 420 € y no se queden atrás en competitividad y actualización de conocimientos.
Tabla de porcentajes aplicables sobre la cuota de formación profesional
Para articular matemáticamente este mecanismo solidario, la normativa establece unos tramos exactos basados en la plantilla media que la empresa tuvo durante el ejercicio anterior. Como regla general, a medida que aumenta el tamaño de la empresa, disminuye el porcentaje de la cuota que se transforma en crédito de formación disponible.
A continuación, detallamos la tabla oficial de porcentajes vigentes:
| Tamaño de la empresa (Plantilla media del año anterior) | Porcentaje aplicable sobre la cuota de formación profesional |
| De 1 a 9 trabajadores | 100 % (Se garantiza un crédito mínimo de 420 €) |
| De 10 a 49 trabajadores | 75 % |
| De 50 a 249 trabajadores | 60 % |
| De 250 trabajadores en adelante | 50 % |
Tal y como ilustra la tabla, el esfuerzo financiero se redistribuye de forma inversamente proporcional. Una gran corporación con más de 250 trabajadores solo dispondrá de un crédito de formación equivalente al 50 % de lo que aportó a la Seguridad Social. El 50 % restante es su aportación solidaria e invisible al sostenimiento del sistema, asegurando que el ecosistema empresarial en su conjunto pueda seguir prosperando.
Conclusión
Comprender el cálculo del crédito de formación más allá de los simples números nos permite valorar la importancia y el impacto real de la formación bonificada. No se trata únicamente de un derecho individual de cada empresa, sino de un engranaje colectivo en el que las empresas de mayor capacidad actúan como motor para impulsar a las más pequeñas. Aprovechar y optimizar este crédito es, en definitiva, hacer un uso responsable y eficiente de unos recursos generados por el esfuerzo conjunto de todo el tejido productivo.
Nota a título informativo: El dato «exótico» de los Grupos de Empresas
A modo de pequeña aclaración final o curiosidad técnica para los gestores de formación más avanzados: ¿es posible que una gran empresa esquive ese porcentaje reductor del 50 %? Existe un escenario normativo puntual. Este tipo de empresas grandes podrían llegar a «recuperar» la cuota de formación profesional cedida —es decir, subir su crédito por encima de su porcentaje y alcanzar hasta la cuota máxima de formación profesional que ingresaron— si estuvieran integradas dentro de un Grupo de Empresas. La normativa actual permite la agrupación de créditos entre las mercantiles de un mismo grupo, estableciendo que el límite de disposición para cada empresa agrupada podrá ser del 100 % de lo cotizado individualmente. Un matiz legal con tintes «exóticos», pero tremendamente útil en la estrategia formativa de los grandes holdings corporativos.