Manos a la obra: por qué esta columna nace de la responsabilidad, no de la promesa

Estreno de la columna de opinión de Miguel Ángel Lucas (Vítaly) sobre PRL de alto valor: por qué la calidad formativa y la seguridad jurídica del expediente deben ir de la mano, y los tres frentes que más dudas generan hoy en la gestión bonificada.

Estreno de la columna de opinión sobre Prevención de Riesgos Laborales de alto valor y su encaje en la formación bonificada. La tesis de partida: la calidad formativa real y la seguridad jurídica del expediente tienen que ir de la mano, y hay tres frentes que hoy generan más dudas —y más errores— en la gestión diaria.

Antes de entrar en materia, quiero empezar por lo obvio: gracias a Autoforma por la invitación a escribir en Expeforma. No es un gesto menor. Este es el espacio donde los gestores de formación bonificada resolvéis vuestro día a día, y entrar en él como columnista es una responsabilidad que no doy por hecha.

Lo digo con humildad porque el terreno que quiero abordar, la Prevención de Riesgos Laborales de alto valor y su encaje en la formación bonificada, es exactamente donde más tensión hay entre dos cosas que deberían ir de la mano: la calidad formativa real y la seguridad jurídica del expediente. Desde Vítaly llevamos años en esa tensión, no como espectadores sino gestionándola con clientes que quieren formar bien y, además, no perder la bonificación por el camino. Esta columna nace de ahí: no vengo a vender una fórmula mágica, vengo a compartir lo que hemos aprendido a base de defender expedientes.

En las próximas entregas quiero trabajar tres frentes que hoy generan más dudas, y más errores, en la gestión diaria:

  1. Formación práctica guiada. Cómo justificar ante FUNDAE la práctica en entornos controlados o en el propio centro de trabajo: qué registrar (ubicación, horario, tutorización activa) para que quede claro que es aprendizaje efectivo y no desempeño ordinario de la jornada disfrazado de curso.

  2. Escenarios inmersivos y simulación de riesgo real. Cuando la práctica no se puede o no se debe hacer con el riesgo real delante (alturas, espacios confinados, incendios, eléctrico), la simulación inmersiva es hoy una herramienta seria, no un juguete. Pero seamos honestos con el estado actual: no existe hoy una modalidad de teleformación para esto, solo presencial, con control de asistencia real, y el modelo de bonificación, pensado para premiar el «peso» (muchas horas, muchos alumnos), penaliza justo lo contrario: grupos reducidos y sesiones cortas de altísimo valor. Es un desajuste que ya se ha apuntado en otros artículos de Expeforma y sobre el que volveremos, porque mientras los módulos económicos sigan pensados para la formación masiva de hace dos décadas, la formación de calidad seguirá bonificándose mal. En paralelo, en Vítaly trabajamos ya en proyectos de futuro (nuestra iniciativa Sentinel, entre ellos) que hoy no encajan en el marco bonificado tal cual está, y probablemente no deberían forzarse a encajar todavía.

  3. Teleformación y Aula Virtual: dos modalidades, no una. Aquí conviene ser preciso, porque es un error común mezclarlas: la teleformación es asíncrona y debe cumplir requisitos concretos de interactividad, ratio de tutorización y evaluación real; el Aula Virtual, en cambio, FUNDAE la trata como presencial. Vamos a entrar en el detalle de ambas por separado. Y aquí sí quiero poner en valor algo muy práctico: la integración real entre el LMS (Moodle, en nuestro caso, a través de Aula Vítaly) y las herramientas de gestión, ERP, CRM, en ambas direcciones. El gestor no debería tener que entrar manualmente en Moodle para sacar un course reporting o comprobar el apto de un alumno; esa información tiene que fluir sola hacia donde se gestiona el expediente.

La fórmula, en el fondo, no cambia: anticipación, precisión documental, y no confundir cumplir un trámite con formar de verdad. Lo segundo es la única razón de ser de la PRL.

Para arrancar por donde de verdad os duele: de estos tres frentes, ¿cuál es el que más quebraderos de cabeza os da hoy en vuestra gestión diaria?


Miguel Ángel Lucas Romero es Director Nacional de Formación en Vítaly. Especialista en organizar y gestionar formación, defiende una formación útil, práctica y medible, con centros fijos y móviles para la formación práctica en PRL y proyectos de simulación y realidad virtual aplicada a la prevención. Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad de su autor.