Los costes de digitalizar un contenido son directos: pueden imputarse al primer grupo o prorratearse entre grupos de la misma acción

Los costes de digitalizar un contenido son costes directos de la acción formativa. En el taller del 2 de octubre de 2026, el equipo de Autoforma situó lo habitual en imputarlos al primer grupo y vio posible repartirlos entre varios. Las orientaciones de costes de FUNDAE prevén el prorrateo entre grupos de la misma acción según sus horas. El riesgo es práctico: hacer menos grupos de los previstos. Lo que supere el coste máximo bonificable del grupo pasa a ser cofinanciación.

Los costes de digitalizar un contenido forman parte de los costes directos de la acción formativa. En el taller del 2 de octubre de 2026, el equipo de Autoforma situó lo habitual en imputarlos al primer grupo que se imparte y vio posible repartirlos entre varios. Las orientaciones de costes de FUNDAE prevén ese prorrateo entre grupos de la misma acción en función de las horas de cada uno; el riesgo que señaló el taller es práctico: si se hacen menos grupos de los previstos, parte del coste se queda sin repartir.

La consulta llegó al taller de asociados de Autoforma del viernes 2 de octubre de 2026, como octavo punto de las cuestiones técnicas que siguieron a la crónica de la actualidad del taller. José Antonio Márquez, secretario general de Autoforma, la formuló así: ¿pueden bonificarse los costes de digitalizar un contenido?, ¿se puede prorratear ese coste, es decir, amortizarlo en varios grupos? Respondió Patricia Fernández, del equipo de soporte.

El tema arranca en el minuto 24:11 del taller; el reproductor queda acotado al tramo (24:11–25:46).

Los costes de digitalizar un contenido son costes directos de la acción formativa

La primera parte de la pregunta tuvo una respuesta sin matices: para Patricia Fernández, los costes de digitalización de contenidos forman parte de los costes directos de la acción formativa. Las orientaciones de costes de FUNDAE recogen como coste directo la elaboración de material didáctico y añaden que las horas de elaboración imputables guardarán relación con las horas de la acción formativa.

El taller sitúa lo habitual en imputar la preparación del material al primer grupo

Sobre el momento de imputar el coste, Patricia Fernández indicó que los costes de preparación del material se imputan en el primer grupo que se haga. Márquez lo resumió después en una frase: «Lo normal es en el primero».

Es el criterio que se expuso en el taller: las orientaciones de costes de FUNDAE no contienen ninguna indicación que obligue a imputar la preparación del material al primer grupo. El reparto entre grupos se planteó como alternativa a esa práctica habitual.

Las orientaciones de FUNDAE prevén el prorrateo entre grupos de la misma acción según sus horas

Sobre la posibilidad de prorratear, la respuesta de Patricia Fernández fue que «a nivel contable sería posible», con una advertencia inmediata: hay que tener en cuenta entre cuántos grupos se va a repartir el coste y cuidar de no pasarse.

Las orientaciones de costes de FUNDAE contemplan ese reparto. Según el documento, si es necesario prorratear algún gasto entre varios grupos de alumnos de la misma acción formativa, el prorrateo se efectúa atendiendo a las horas de formación de cada uno.

El riesgo que señaló el taller es práctico, y sus dos ejemplos lo ilustran. Si se prevén cinco grupos y al final se imparten diez, al llegar al quinto la preparación ya está amortizada y en el sexto ese coste ya no existe. Si, al contrario, se decide amortizar en cinco grupos y solo se hacen tres, el coste no se habrá podido repartir completamente entre los tres que de verdad se han impartido.

Importante: Las orientaciones de costes de FUNDAE prevén el prorrateo entre grupos de la misma acción formativa en función de las horas de cada uno. El riesgo que señaló el taller es práctico: prever más grupos de los que se imparten o imputar más de lo realmente gastado.

Lo que supera el coste máximo bonificable es cofinanciación

Márquez explicó por qué puede no interesar cargarlo todo al inicio. Al imputar toda la digitalización en el primer grupo, ese grupo puede superar el coste máximo bonificable, y lo que queda por encima ya no se bonifica: es cofinanciación.

De ahí que no diera una pauta única. En línea con lo dicho por Patricia Fernández, sostuvo que «hay que ver cada caso en concreto» antes de decidir cómo se distribuye el coste. Y fijó el supuesto más simple: si la acción formativa solo tiene un grupo, todo el coste va a ese grupo.

En claro: El taller situó lo normal en el primer grupo; lo que exceda el coste máximo bonificable de ese grupo es cofinanciación, no bonificación.

Qué revisar antes de repartir el coste entre grupos, según lo expuesto en el taller y lo que prevén las orientaciones de costes de FUNDAE:

La respuesta del taller deja una certeza y una cautela: digitalizar un contenido es coste directo de la acción formativa, y repartirlo entre grupos obliga a acertar con su número, porque una previsión errónea en cualquiera de los dos sentidos descuadra la imputación.

Este artículo recoge el criterio expuesto por el equipo de Autoforma en el taller del 2 de octubre de 2026 y no sustituye al asesoramiento jurídico sobre un expediente concreto.