Los cursos CAP son bonificables y este es el nivel de formación que debes poner

Este artículo clarifica la categorización de los cursos CAP según Fundae y la aplicación de módulos económicos. Esencial para una competencia justa entre autoescuelas.

En el ámbito de la formación profesional, las autoescuelas llevan 20 años beneficiándose de la bonificación para cursos dirigidos a conductores. Desde el inicio, estos cursos han sido comunicados para su bonificación, incluyendo formaciones específicas como el CAP inicial y permisos como el C sobre los que se puede solicitar un permiso individual de formación.

Recientemente, surgieron dudas sobre si la formación obligatoria en prevención de riesgos laborales (PRL) también es bonificable. Un dictamen jurídico de Autoforma aclaró que sí lo es, aunque esta confusión se originó por una sentencia específica que no es aplicable a todos los casos de PRL.

Es crucial no extrapolar esta incertidumbre a otras formaciones como el CAP o el ADR. Normativamente, los cursos profesionales ofrecidos por las autoescuelas son claramente bonificables. Mantenerse informado y no caer en malentendidos es vital para no confundir a las empresas.

En resumen, la formación en autoescuelas sigue siendo bonificable, contribuyendo al desarrollo profesional de los conductores y al cumplimiento de las normativas vigentes.

Los niveles de formación en los cursos CAP y ADR

A continuación nos centraremos en el criterio de la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (Fundae) con respecto a los cursos de Certificados de Aptitud Profesional (CAP) en relación con los módulos económicos.

La clarificación de este asunto es de suma importancia, y se hace eco de una consulta realizada a Fundae el 7 de febrero de 2013, en la que se buscaba una aclaración precisa de cómo manejar esta cuestión.

En primer lugar, es esencial entender que la formación para obtener los Certificados de Aptitud Profesional (CAP) puede ser bonificada por las empresas y que su impartición debe estar autorizada por el organismo competente en materia de transporte de cada Comunidad Autónoma.

Se distinguen tres tipos de formación para la obtención de los Certificados de Aptitud Profesional:

  1. La cualificación inicial ordinaria, que consiste en la asistencia a un curso de 280 horas y la superación de un examen.
  2. La cualificación inicial acelerada, que implica un curso de 140 horas y una prueba o examen final.
  3. La formación continuada, un curso de 35 horas, con un máximo de 7 horas de formación cada 5 años.

Aquí es donde se encuentra la raíz de ciertas confusiones y desacuerdos entre las autoescuelas. Según la respuesta de Fundae a la consulta realizada en febrero de 2013, la cualificación inicial ordinaria y la cualificación inicial acelerada deberían considerarse de un nivel superior, mientras que la formación continuada se consideraría de un nivel básico, al ser una actualización de conocimientos que ya posee el trabajador.

Para evitar la desigualdad en la competencia, es esencial categorizar correctamente estos cursos.

Este criterio tiene especial relevancia al aplicar los módulos económicos establecidos en la Orden TAS/2307/2007, de 27 de julio, en su artículo 12, referente a los módulos económicos máximos. Según la modalidad de impartición y el nivel de formación, los módulos son los siguientes:

En este contexto, se define que el módulo de «nivel básico» se aplicará cuando se imparta formación en materias transversales o genéricas, mientras que el módulo de «nivel superior» se aplicará cuando la formación incorpore materias que impliquen especialización o capacite para desarrollar competencias de programación o dirección.

Es fundamental para todas las autoescuelas comprender y aplicar correctamente estos criterios y definiciones para garantizar una competencia justa y equitativa y cumplir adecuadamente con las recomendaciones y requerimientos de Fundae.

En conclusión, el entendimiento y la correcta implementación del criterio de Fundae en la categorización de los cursos CAP y la aplicación de los módulos económicos asociados son esenciales. Este conocimiento garantizará una competencia justa y equilibrada en el sector.

Comprendiendo y aplicando correctamente las directrices de Fundae, las autoescuelas no solo cumplirán con los estándares legales y de calidad requeridos, sino que también ayudarán a mantener una competencia leal y justa. Como se resaltó en la consulta a Fundae en 2013, la importancia de una clasificación adecuada de los cursos es una pieza clave en este rompecabezas. Por lo tanto, sigamos comprometidos en garantizar una formación de calidad, equitativa y bien regulada, por el beneficio de todas las partes interesadas en este sector tan crucial.