¿Qué hacer si descubres que un curso se ha quedado en estado «pendiente» en FUNDAE?

¿Se te ha quedado un grupo en estado pendiente en FUNDAE? Te explicamos la diferencia entre pendiente y modificado, cómo incidentar el grupo para intentar salvar la bonificación y las claves para prevenir esta situación: firma con margen, verifica cada subida y documenta siempre.

Pocas situaciones generan tanta tensión en el día a día de un gestor o gestora de formación como descubrir que un grupo formativo se ha quedado en estado pendiente en el aplicativo de FUNDAE. A diferencia de otros estados del grupo, el pendiente tiene una particularidad muy incómoda: si no se actúa con tiempo, el curso puede quedar fuera de bonificación. En el último taller de asociados de Autoforma analizamos con calma esta casuística y las opciones que tenemos para intentar salvar el curso.

Pendiente vs. modificado: no es lo mismo

Antes de entrar en soluciones conviene recordar la diferencia entre los dos estados que más suelen confundirse:

Cómo se cuela un grupo al estado pendiente sin que te enteres

Un escenario típico —y más frecuente de lo que parece— es el siguiente: el gestor sube el fichero XML, el aplicativo parece que no lo carga correctamente, así que lo vuelve a subir. En ese proceso, el grupo queda firmado en una versión y sin firmar en otra, y termina instalado en estado pendiente sin que nos demos cuenta. Pasan los días, llega el inicio del curso y descubrimos que el grupo nunca se validó.

De ahí la importancia de revisar siempre, después de cada subida, el estado del grupo en el aplicativo, antes de dar por buena la comunicación.

¿Qué podemos hacer si ya está en pendiente?

Si el plazo de dos días antes del inicio ya ha pasado, por la vía normal no tienes opción de bonificar ese curso. Pero eso no significa que debas rendirte sin pelear.

Incidentar el grupo ante FUNDAE

Consiste en abrir una incidencia formal en el aplicativo, exponiendo de manera clara y argumentada qué ha ocurrido con el grupo, por qué ha quedado en estado pendiente y por qué el curso es real, se ha impartido correctamente y debería poder bonificarse.

Es importante adjuntar toda la documentación posible: pantallazos del aplicativo, horarios de los intentos de subida, listados de asistencia, certificados de inicio, y cualquier prueba que respalde la buena fe del gestor y la realidad del curso.

Insistir, explicar y apurar el último cartucho

En Autoforma podemos contar casos concretos en los que, tras varios correos electrónicos de defensa e incluso un diálogo prolongado con FUNDAE, se ha conseguido que un grupo pendiente se valide finalmente. No es lo habitual, pero ocurre cuando los motivos están bien justificados y la documentación respalda la defensa.

La filosofía es clara: lo peor ya lo tenemos —el curso está pendiente y no se va a poder bonificar por la vía ordinaria—, así que vamos a intentarlo. Si el curso tiene defensa, lo defendemos hasta el final.

Claves para no llegar a esta situación

Más vale prevenir que incidentar:

Primero, firma los grupos con margen. No apures los dos días mínimos legales.

Segundo, verifica siempre el estado del grupo tras cada subida de XML. No des por buena una carga sin comprobar que el grupo aparece correctamente como comunicado y firmado.

Tercero, evita duplicar subidas a ciegas. Si parece que el aplicativo no ha cargado el fichero, antes de volver a subirlo revisa el listado de grupos para comprobar si realmente no se ha creado.

Y cuarto, documenta siempre tus acciones en el aplicativo (fecha y hora de subida, ficheros enviados, mensajes de error si los hubo).

En resumen

Un curso en estado pendiente es una de las situaciones más delicadas con las que puede enfrentarse un gestor de formación. La mejor estrategia es la prevención: firmar con margen, revisar el estado del grupo tras cada subida y no dar nada por hecho hasta ver el grupo correctamente comunicado. Y si a pesar de todo te encuentras con un pendiente, recuerda: lo peor ya lo tienes, así que pelea por esa bonificación.