Los registros en la formación presencial a través de aula virtual

La formación presencial a través de aula virtual se enfrenta a nuevos desafíos por los requerimientos documentales del SEPE. Muchos gestores de formación denuncian exigencias innecesarias, como capturas de pantalla de los registros de plataformas como Zoom o Teams. Esta situación evidencia la necesidad de una mayor capacitación técnica por parte de la administración para adaptarse a los formatos digitales, evitando así interpretaciones que puedan perjudicar a las empresas formadoras y a los alumnos.

Muchos de nuestros asociados nos han trasladado su preocupación respecto a los requerimientos documentales que el SEPE está exigiendo en la formación presencial a través de aulas virtuales. En ocasiones, no solo se solicita el registro de la plataforma utilizada (Zoom, Teams, etc.), sino también una captura de pantalla que corrobore la obtención de dicho registro, una exigencia que consideramos poco profesional y fuera de lugar.

No podemos seguir permitiendo que los gestores de formación se encuentren constantemente bajo sospecha. Es inaceptable que se cuestione de manera reiterada nuestra profesionalidad. La carga de la prueba no debería recaer siempre en los gestores; corresponde al SEPE capacitar a sus técnicos para que comprendan y se adapten a los nuevos formatos y metodologías que exige la formación programada a empresas.

Aunque es cierto que no todos los técnicos del SEPE actúan de esta manera, y no se debe generalizar, este tipo de actuaciones muestran una falta de criterio que resulta preocupante. En el pasado, hemos sido testigos de anulaciones de cursos en formato teleformación, no por fallos en la ejecución de los mismos, sino debido a la incapacidad de algunos técnicos para interpretar correctamente los informes de las plataformas de teleformación.

En definitiva, no es justo que los gestores de formación se enfrenten siempre a revisiones que, en muchos casos, parecen sesgadas. Este tipo de control excesivo genera un ambiente de desconfianza que no contribuye en nada a la calidad de la formación en nuestro país.

El nuevo escenario que se avecina, con contenciosos administrativos derivados de las no conformidades impuestas por el SEPE, debería servir como un punto de inflexión para que la administración reflexione sobre su forma de interpretar y aplicar una normativa que, en muchas ocasiones, ha sido ambigua e imprecisa.

En Autoforma defendemos un sistema de formación basado en la confianza y en el respeto mutuo entre todos los actores implicados. Es imperativo que el SEPE cualifique a sus técnicos y se adapte a las nuevas realidades formativas, evitando así interpretaciones erróneas que perjudican a los gestores y, en última instancia, a los propios alumnos y empresas.