Fundae evalúa la formación de 2022: resultados, tendencias y recomendaciones
Descubre el análisis técnico y legal de la evaluación 2022 de Fundae, que examina la formación programada por las empresas, los Permisos Individuales de Formación y la integración de la economía circular, ofreciendo tendencias y recomendaciones para optimizar la gestión formativa.
La Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (Fundae) ha publicado los resultados de la evaluación de la formación programada por las empresas y los permisos individuales de formación (PIF) correspondiente al ejercicio 2022. Esta evaluación, realizada en 2024 con apoyo de la consultora KSNET, tuvo como objetivo analizar en qué medida estas iniciativas contribuyen a los fines del sistema de Formación Profesional para el Empleo y evaluar su eficiencia, calidad e impacto. Para ello, se empleó una metodología mixta, combinando análisis cuantitativos (encuestas, datos de participantes, indicadores) y técnicas cualitativas (grupos focales, entrevistas) bajo un enfoque participativo y explicativo. De este modo, el informe ofrece una visión global sobre la ejecución de la formación bonificada en 2022, su calidad y su impacto en trabajadores y empresas, incluyendo un foco especial en la economía circular como eje coyuntural del año evaluado.
Formación programada por las empresas: participación e impacto
Cifras récord de formación en 2022: La formación programada por las empresas (es decir, la formación bonificada para empleados) mostró en 2022 una clara recuperación tras la pandemia, alcanzando sus mejores resultados desde 2015 en número de acciones formativas impartidas y trabajadores formados. En total, la cobertura de trabajadores (proporción de empleados que recibieron formación bonificada) llegó a un máximo histórico del 22,7% de la fuerza laboral española, superando los niveles prepandemia. Esto refleja la continuidad de la tendencia al alza ya observada en 2021, consolidando el retorno a la formación tras las restricciones de COVID-19.
Menos empresas, más concentración en grandes corporaciones: A pesar del aumento de participantes, disminuyó el volumen de empresas que utilizaron el sistema de formación bonificada en 2022, lo que indica que la recuperación no fue homogénea en el tejido empresarial. De hecho, solo el 17,2% de las empresas llevaron a cabo formación bonificada ese año –un dato en alza respecto a 2019-2021, pero aún por debajo de niveles precrisis (en 2015 se alcanzó un 23% de empresas). Además, la participación se concentró principalmente en las empresas de mayor tamaño: las compañías de más de 250 empleados representaron el 91,7% de todo el crédito de formación utilizado , mientras que las pequeñas y medianas empresas quedaron subrepresentadas. En resumen, las grandes corporaciones capitalizaron la mayoría de las acciones formativas, reflejando un desequilibrio en el acceso a la formación subvencionada por tamaño empresarial.
Impacto en la productividad y la empleabilidad: La evaluación de Fundae destaca efectos positivos notables de la formación en las empresas. Desde la perspectiva empresarial, la formación continua mejora la productividad y la competitividad, contribuyendo a la adaptación a nuevos requerimientos del mercado. Por su parte, los trabajadores formados reportan una mejora en su desempeño profesional y crecimiento personal gracias a la formación recibida . De hecho, entre los distintos indicadores de empleabilidad analizados, los participantes valoraron con la nota más alta la aplicación de lo aprendido en su puesto de trabajo, con una media de 7,5 sobre 10 de satisfacción en este aspecto . Estos resultados sugieren que la formación bonificada no solo cumple con actualizar conocimientos, sino que repercute directamente en la mejora de habilidades, rendimiento laboral y oportunidades de desarrollo para los empleados, traduciéndose en beneficios tangibles para las organizaciones.
Permisos Individuales de Formación (PIF): alcance y resultados
Los Permisos Individuales de Formación (PIF), que permiten a un trabajador ausentarse de su puesto para formarse con la autorización de la empresa y financiación bonificada, siguen teniendo en 2022 un uso muy limitado a nivel nacional. Según el informe, la cobertura de esta iniciativa fue mínima: solo el 0,04% de los trabajadores en España hizo uso de un PIF durante 2022, y apenas el 0,13% de las empresas gestionó al menos un permiso de este tipo.
Además de escasa, la participación en PIF está desequilibrada a favor de las grandes empresas. Más de la mitad de los permisos (59,5%) correspondieron a compañías de más de 250 empleados, que concentran también al 57% de los trabajadores que aprovecharon esta herramienta. Este dato evidencia que las pymes hacen mucho menos uso de los PIF, replicando la concentración observada en la formación programada general. La distribución del crédito económico para financiar PIF también refleja este sesgo: las empresas grandes absorbieron el 47% del presupuesto bonificado dispuesto para permisos en 2022, muy por encima de su peso relativo en el empleo total.
Entre las causas de esta baja difusión se señala el desconocimiento de la iniciativa, sobre todo en organizaciones pequeñas. Según las encuestas, solo un 25% de las empresas que no han participado en PIF afirman conocer realmente esta medida de formación . Esta falta de información, sumada a posibles dificultades administrativas para tramitar los permisos, limita que más trabajadores puedan acceder a formaciones largas o titulaciones oficiales mediante PIF. Cabe destacar que, cuando se utilizan, los permisos individuales se han concentrado en la obtención de titulaciones universitarias y en empleados de grandes corporaciones, lo cual sugiere un margen de crecimiento considerable si se promueve su uso en otros niveles formativos, en pymes y entre colectivos con mayor necesidad de recualificación.
La economía circular como eje de la evaluación 2022
Como objetivo coyuntural de la evaluación de 2022, Fundae analizó de forma específica la formación relacionada con la economía circular. Este enfoque especial responde a la relevancia creciente de la sostenibilidad y el reciclaje en el tejido productivo. En España existen miles de empresas vinculadas a actividades de economía circular (gestión de residuos, recuperación de materiales, reutilización, etc.), estimándose en torno a 120.000 compañías “verdes” si se consideran los CNAE relacionados . Tan solo en el sector de venta y reparación de vehículos (reciclaje y segunda mano de piezas, por ejemplo) se concentra más del 40% de estas empresas, seguido por otros sectores como gestión de residuos, comercio al por mayor y actividades industriales diversas.
Prioridad alta pero formación dispersa: La investigación de Fundae incluyó encuestas a empresas de sectores circulares para evaluar la importancia que otorgan a la formación en sostenibilidad. Los resultados muestran que la gran mayoría considera prioritaria la formación en economía circular. En una escala de 0 (nada prioritario) a 10 (muy prioritario), sectores como suministro de agua y gestión de residuos le otorgan una prioridad media de 8,2, seguido del comercio mayorista (8,0) y los servicios administrativos (7,9). Apenas un 1,8% de las empresas encuestadas califican de baja prioridad (<5) la formación en este ámbito, mientras que casi una de cada cuatro (23,1%) la considera “muy prioritaria”. Estos datos evidencian una concienciación elevada: las empresas vinculadas a la economía circular saben que capacitar a sus plantillas en sostenibilidad es clave para sus objetivos estratégicos y cumplimiento normativo ambiental.
Sin embargo, a pesar de esa alta demanda interna, la formación en economía circular no siempre se canaliza a través del sistema de bonificaciones de Fundae. De hecho, muchas empresas optan por formar a sus empleados en este campo fuera del marco de la iniciativa de formación programada. El estudio revela que en sectores como la industria manufacturera, un 57% de la formación en economía circular se realiza por vías ajenas a Fundae, frente a solo un 22% que se imparte mediante la formación bonificada (el restante 21% combina ambas). Tendencias similares se observan en otros ámbitos: por ejemplo, en agua y residuos un 41% de la formación ocurre fuera del sistema bonificado (33% dentro), y en comercio un 49% fuera (28% dentro). Estas cifras sugieren que, si bien las empresas consideran crucial formar en economía circular, a menudo recurren a otros mecanismos (formación interna, proveedores externos, programas públicos específicos) en lugar de las bonificaciones habituales. Entre los motivos podrían estar la falta de una oferta formativa especializada en economía circular dentro del catálogo bonificado o la complejidad administrativa para financiar este tipo de cursos, lo que lleva a buscar alternativas.
Recomendaciones en economía circular: El informe identifica fortalezas y áreas de mejora en la formación “verde”. Como aspecto positivo, la formación en economía circular suele estar alineada con los objetivos estratégicos de las empresas implicadas y tanto directivos como empleados valoran positivamente estas acciones formativas cuando las realizan. No obstante, se enfrentan a desafíos importantes: principalmente la insuficiencia de oferta de formación especializada (contenidos muy técnicos o innovadores en sostenibilidad) y las dificultades en la gestión de las bonificaciones, que pueden desincentivar a las empresas a la hora de financiar dicha formación . Para superar estos obstáculos, la evaluación de Fundae recomienda ampliar la oferta formativa especializada en economía circular (más cursos y acreditaciones disponibles en el catálogo bonificado), integrar tecnologías digitales para facilitar el acceso y seguimiento de estas formaciones, y fomentar la colaboración interempresarial para compartir recursos y buenas prácticas. Estas estrategias ayudarían a que la formación en economía circular sea más accesible, efectiva y pertinente, de manera que un mayor número de empresas (incluyendo pymes) y trabajadores puedan adquirir las competencias necesarias para transicionar hacia modelos de negocio sostenibles.
Conclusiones y tendencias relevantes
La evaluación de 2022 presenta un balance agridulce en la formación para el empleo en España. Por un lado, confirma la tendencia de recuperación y crecimiento de la formación continua tras la pandemia: se impartieron más acciones formativas, a más trabajadores y con mayor inversión que el año anterior. La cifra de participantes formados alcanzó un récord histórico, y temas emergentes como la formación en sostenibilidad empiezan a ganar terreno en las estrategias empresariales. Estos resultados evidencian que empresas y trabajadores están retomando con fuerza las oportunidades de capacitación, conscientes de su valor para la competitividad y la adaptación a cambios tecnológicos o normativos.
Por otro lado, el informe señala desafíos persistentes que requieren atención. La cobertura empresarial sigue por debajo de su potencial: aunque 2022 mejoró respecto a 2020-2021, solo alrededor del 17% de las empresas aprovecharon la formación bonificada, lejos del alcance que se lograba años atrás. Especialmente preocupante es la brecha de participación según el tamaño: las pymes continúan participando en mucha menor medida que las grandes compañías, que acaparan la mayor parte de los recursos disponibles. Esta concentración puede limitar el impacto global de las políticas formativas, dejando fuera a gran parte del empleo en pequeñas empresas. Asimismo, se detectan desigualdades en la participación de colectivos vulnerables: las mujeres (ya subrepresentadas en el mercado laboral) tienen una tasa de acceso a la formación dos puntos porcentuales inferior a la de los hombres; y los trabajadores mayores de 55 años, que constituyen el 19% de la fuerza de trabajo, solo son el 13% de los formados. También existen diferencias según el nivel educativo: trabajadores con estudios básicos participan menos en formación que aquellos con cualificaciones superiores. Estas brechas indican que, si bien el sistema funciona bien para un segmento amplio, no está llegando con la misma eficacia a todas las empresas ni a todos los trabajadores, especialmente a los de menor tamaño y a ciertos grupos con riesgo de quedar rezagados.
En síntesis, la formación programada por las empresas en 2022 avanzó en volumen e impacto, validando su efectividad para mejorar la productividad y la empleabilidad, pero al mismo tiempo puso de relieve la necesidad de seguir mejorando su alcance. La limitada utilización de herramientas como los PIF refleja oportunidades desaprovechadas para la cualificación individual, y el caso de la economía circular demuestra que existen áreas emergentes donde el sistema de formación debe adaptarse para responder a las necesidades de las empresas. Los resultados de Fundae servirán como referencia para orientar mejoras en las políticas de formación continua, con el propósito de lograr un sistema más inclusivo, eficiente y alineado con los retos futuros (transformación digital, transición ecológica, etc.).
Acciones para empresas y gestores de formación
A la luz de los hallazgos de esta evaluación, Fundae destaca varias acciones clave que las empresas y responsables de formación deberían considerar para maximizar el impacto de la formación continua:
- Impulsar la inversión en formación: Aprovechar el demostrado retorno positivo en productividad y desempeño para seguir destinando recursos a la formación de los empleados. La formación no es un gasto, sino una inversión estratégica en competitividad y adaptación al cambio.
- Ampliar la participación de pymes y colectivos vulnerables: Desplegar esfuerzos de divulgación y apoyo específico para que más pequeñas y medianas empresas accedan a las bonificaciones y programas formativos. Asimismo, promover la inclusión de mujeres, trabajadores seniors y empleados con menor cualificación en las acciones formativas, corrigiendo los desequilibrios detectados.
- Potenciar el uso de los Permisos Individuales de Formación: Dar a conocer y facilitar la gestión de los PIF entre empresas y trabajadores, especialmente en pymes. Aunque su uso actual es bajo (0,04% de los empleados en 2022, los PIF pueden ser una herramienta valiosa para cursar formaciones de larga duración o acreditaciones oficiales que mejoren la cualificación de la plantilla.
- Incorporar la sostenibilidad y la economía circular en la formación: Integrar temáticas vinculadas a la economía circular y la transición ecológica en los planes de formación de la empresa. Siempre que sea posible, canalizar estas formaciones a través de programas bonificados, solicitando a los organismos competentes una mayor oferta de cursos especializados en sostenibilidad. La apuesta por la formación “verde” no solo cumple con responsabilidades sociales, sino que prepara a la empresa para nuevos modelos de negocio y regulación futura.
- Mejorar la gestión y la calidad de la formación: Implementar las recomendaciones metodológicas del informe para simplificar trámites y asegurar la pertinencia de los contenidos formativos. Esto incluye apoyarse en la digitalización para seguimiento de resultados, fomentar la colaboración sectorial (compartir buenas prácticas entre empresas) y alinear los planes formativos con la estrategia empresarial de largo plazo, de forma que la formación responda a necesidades reales y objetivos medibles.
En conclusión, la Evaluación de la Formación 2022 de Fundae proporciona un mapa detallado de cómo las empresas españolas están formando a sus trabajadores, qué logros se han obtenido y qué retos permanecen. Los gestores de formación y las organizaciones tienen ahora la oportunidad de aplicar estas conclusiones para optimizar sus programas: aumentando la participación, corrigiendo brechas, innovando en contenidos y, en definitiva, potenciando el valor de la formación profesional continua como palanca de crecimiento.
Para quienes deseen profundizar, el informe completo de Fundae está disponible para consulta pública y descarga en la web de la Fundación Estatal Este documento original ofrece todos los datos, análisis y recomendaciones que respaldan las conclusiones resumidas en este artículo.